Ernesto Sábato: Querido y remoto muchacho

18:00
Ernesto Sábato (Rojas, provincia de Buenos Aires, 1911), escritor argentino. Se doctoró en física en la Universidad de la Plata e inició una prometedora carrera como investigador en París, donde fue becado para trabajar en el Laboratorio Curie. Allí trabó amistad con los escritores y pintores del movimiento surrealista, en especial con André Breton, quien alentó la vocación literaria de Sábato. En París comenzó a escribir su primera novela, La fuente muda, de la que sólo publicaría un fragmento en la revista Sur.

En 1945, de regreso en Argentina, comenzó a dictar clases en la Universidad Nacional de La Plata, pero se vio obligado a abandonar la enseñanza tras perder su cátedra a causa de unos artículos que escribió contra Perón. Aquel mismo año publicó su ensayo Uno y el Universo (1945), en el que criticaba el reduccionismo en el que desembocaba el enfoque científico.

En esayo ha publicado: Uno y el Universo (1946), Hombres y engranajes (1950) y Heterodoxia. En ficción El túnel (1945), Sobre héroes y tumbas (1961 ), Abadón el exterminador (1974).



Querido y remoto muchaco

De Abaddón, el Exterminador, 1974.
Me pedís consejos, pero no te los puedo dar en una simple carta, ni siquiera con las ideas de mis ensa­yos, que no corresponden tanto a lo que verdadera­mente soy sino a lo que querría, ser, si no estuviera encarnado en esta carroña podrida o a punto de po­drirse que es mi cuerpo. No te puedo ayudar con esas solas ideas, bamboleantes en el tumulto de mis fic­ciones como esas boyas ancladas en la costa sacudi­das por la furia de la tempestad. Más bien podría ayu­darte (y quizá lo he hecho) con esa mezcla de ideas con fantasmas vociferantes o silenciosos que salieron de mi interior en las novelas, que se odian o se aman, se apoyan o se destruyen, apoyándome y destruyén­dome a mí mismo.

No rehuyo darte la mano que desde tan lejos me pedís. Pero lo que puedo decirte en una carta vale muy poco, a veces menos que lo que podría animarte con una mirada, con un café que tomáramos juntos, con alguna caminata en este laberinto de Buenos Aires.

Te desanimás porque no sé quién te dijo no sé qué. Pero ese amigo o conocido (qué palabra más falaz!) está demasiado cerca para juzgarte, se siente incli­nado a pensar que porque comés como él es tu igual; o, ya que te niega, de alguna manera es superior a vos. Es una tentación comprensible: si uno come con un hombre que escaló el Himalaya, observando con sufi­ciencia cómo toma el cuchillo, uno incurre en la
ten­tación de considerarse su igual o su superior, olvidan­do (tratando de olvidar) que lo que está en juego para ese juicio es el Himalaya, no la comida.

Tendrás infinidad de veces que perdonar ese géne­ro de insolencia.

La verdadera justicia sólo la recibirás de seres ex­cepcionales, dotados de modestia y sensibilidad, de lucidez y generosa comprensión. Cuando aquel resen­tido de Sainte-Beuve afirmó que jamás ese payaso de Stendhal podría hacer una obra maestra, Balzac dijo lo contrario. Pero es natural: Balzac había escri­to La Comedia Humana y ese caballero una novelita cuyo nombre no recuerdo. De Brahms se rieron tipos semejantes a Sainte-Beuve: cómo ese gordo iba a hacer algo importante? Un tal Hugo Wolf sentenció en el estreno de la cuarta sinfonía: "Nunca antes en una obra lo trivial, lo vacuo y engañoso estuvieron más presentes. El arte de componer sin ideas ni ins­piración ha encontrado en Brahms su digno repre­sentante". Mientras que Schumann, el maravilloso Schumann, el desdichadísimo Schumann afirmó que había surgido el músico del siglo. Es que para admirar se necesita grandeza, aunque parezca paradójico. Y por eso tan pocas veces el creador es reconocido por sus contemporáneos: lo hace casi siempre la posteri­dad, o al menos esa especie de posteridad contempo­ránea que es el extranjero. La gente que está lejos. La que no ve cómo tomás el café o te vestís. Si eso le pasó a Stendhal y Brahms, cómo podés desanimarte por lo que diga un simple conocido que vive al lado de tu casa? Cuando apareció el primer tomo de Proust (después que Gide tirara los manuscritos al canasto), un cierto Henri Ghéon escribió que ese autor se había "encarnizado en hacer lo que es propiamente lo con­trario de una obra de arte, el inventario de sus
sensa­ciones, el censo de sus conocimientos, en un cuadro sucesivo, jamás de conjunto, nunca entero, de la mo­vilidad de los paisajes y las almas". Es decir, ese presuntuoso critica casi lo que es la esencia del ge­nio proustiano.

¿En qué Banco de la Justicia Universal se pagará a Brahms el dolor que sintió, que inevitablemente hubo de sentir aquella noche en que él mismo tocaba el piano en su primer concierto para: piano y orquesta? Cuando lo silbaron y le arrojaron basura? No ya Brahms, detrás de una sola y modesta canción de Dis­cépolo, cuánto dolor hay, cuánta tristeza acumulada, cuánta desolación.

Me basta ver uno de tus cuentos. Sí, ya lo creo que un día podés llegar a hacer algo grande. ¿Pero estás dispuesto a sufrir todos esos horrores? Me decís que estás perdido, vacilante, que no sabés qué hacer, que yo tengo la obligación de decirte una palabra.

¡Una palabra! Tendría que callarme, lo que podrías interpretar como una atroz indiferencia, o tendría que hablarte durante días, o vivir con vos durante años, y a veces hablar y a veces callar o caminar juntos por ahí sin decirnos nada, como cuando se muere al­guien que queremos mucho y cuando comprendemos que las palabras son irrisorias o torpemente inefica­ces. Sólo el arte de los otros artistas te salva en esos momentos, te consuela, te ayuda. Sólo te es útil (qué espanto!) el padecimiento de los seres grandes que te han precedido en ese calvario.

Es entonces cuando además del talento o del genio necesitarás de otros atributos espirituales: el coraje para decir tu verdad, la tenacidad para seguir ade­lante, una curiosa mezcla de fe en lo que tenés que decir y de reiterado descreimiento en tus fuerzas, una combinación de modestia ante los gigantes y de arro­gancia ante los imbéciles, una necesidad de afecto y una valentía para estar solo, para rehuir la tentación pero también el peligro de los grupitos, de las gale­rías de espejos. En esos instantes te ayudará el re­cuerdo de los que escribieron solos: en un barco, como Melville; en una selva, como Hemingway; en un pue­blito, como Faulkner. Si estás dispuesto a sufrir, a des­garrarte, a soportar la mezquindad y la malevolencia, la incomprensión y la estupidez, el resentimiento y la infinita Soledad, entonces sí, querido B: estás pre­parado para dar tu testimonio. Pero, para colmo, na­die te podrá garantizar lo porvenir, porvenir que en cualquier caso es triste: si fracasás, porque el fracaso es siempre penoso y, en el artista, es trá­gico, si triunfás, porque el triunfo es siempre una especie de vulgaridad, una suma de malentendi­dos, un manoseo; convirtiéndote en esa asquerosi­dad que se llama un hombre público, y con derecho (¿con derecho?) un chico como vos mismo eras al comienzo te podrá escupir. Y también deberás aguan­tar esa injusticia, agachar el lomo y seguir produ­ciendo tu obra, como quien levanta una estatua en un chiquero. Leé a Pavese: "Haberte vaciado por en­tero de vos mismo, porque no sólo has descargado lo que sabés de vos sino también lo que sospechás y suponés, así como tus estremecimientos, tus fantas­mas, tu vida inconciente. Y haberlo hecho con soste­nida fatiga y tensión, con cautela y temblor, con des­cubrimientos y fracasos. Haberlo hecho de modo que toda la vida se concentrara en ese punto, y advertir que es como nada si no lo acoge y da calor un signo humano, una palabra, una presencia. Y morir de frío, hablar en el desierto, estar solo día y noche como un muerto".

Pero sí, oirás de pronto esa palabra —como ahora, donde esté Pavese oye la nuestra—, sentirás la anhe­lada presencia, el esperado signo de un ser que desde otra isla oye tus gritos, alguien que entenderá tus gestos, que será capaz de descifrar tu clave. Y enton­ces tendrás fuerzas para seguir adelante, por un momento no sentirás el gruñido de los cerdos. Aunque sea por un fugitivo instante, verás la eternidad.

No sé cuándo, en qué momento de desilusión Brahms hizo sonar esas melancólicas trompas que oímos en el primer movimiento de su primera sinfonía. Quizá no tuvo fe en las respuestas, porque tardó trece años (¡trece años!) para volver sobre esa obra. Habría per­dido la esperanza, habría sido escupido por alguien, habría oído risas a sus espaldas, habría creído adver­tir equívocas miradas. Pero aquel llamado de las trompas atravesó los tiempos y de pronto, vos o yo, abatidos por la pesadumbre, las oímos y comprende­mos que, por deber hacia aquel desdichado tenemos que responder con algún signo que le indique que lo comprendimos.

Estoy mal, ahora. Mañana, o dentro de un tiempo seguiré.



LUNES DE MAÑANA

Estuve en el jardín, empezaba a aclarar. Ese silen­cio de la madrugada me hace bien: el amistoso compa­ñerismo de los cipreses, de la araucaria; aunque de pronto me entristece ver a ese gigante aquí, como un gran león en una jaula, cuando debería estar en las grandes montañas de la Patagonia, en la noble y soli­taria frontera con Chile. Releo lo que te escribí hace un tiempo y me avergüenzo un poco del patetismo. Pero así me salió y así lo dejo. También releo las cartas que me enviaste en este lapso, los pedidos de auxilio. "No sé bien lo que quiero." ¿Y quién lo sabe, de antemano? y aún después. Delacroix decía que el arte se asemeja a la contemplación mística, que va desde la confusa plegaria a un Dios invisible hasta las precisas visiones de los momentos teopáticos.

Partís de una intuición global, pero no sabés lo que realmente querés hasta que concluís, y a veces ni siquiera entonces. En la medida en que partís de esta intuición, el tema precede a la forma. Pero al ir avanzando verás cómo la expresión lo enriquece, crea a su vez el tema, hasta que, al concluir, es imposible separarlos. Y cuando se lo intenta, o hay literatura "social" o hay literatura bizantina. Dos calamidades. ¿Qué sentido tiene escindir la forma del fondo en Hamlet? Shakespeare tomaba sus argumentos de au­tores de tercer orden. ¿Cuál es su contenido? ¿El argu­mento del infeliz precursor? Lo que pasa con los sueños: cuando despertamos, lo que burdamente se recuerda es el "argumento", algo tan distinto al ver­dadero sueño como el tema de ese pobre diablo a la obra de Shakespeare. Lo que lleva al fracaso los in­tentos de ciertos psicoanalistas, que intentan develar aquel enigmático mito de la noche con los balbuceos que le cuentan. Imagínate que se pretendiera investi­gar los secretos del alma de Sófocles con el relato de un espectador. Ya lo dijo Hölderlin: somos dioses cuando soñamos y mendigos cuando estamos des­piertos.

A la misma condición se deben los fracasos de cier­tos traslados (siniestra palabra) de obras esencial­mente literarias al cine. ¿Viste Santuario? No quedó más que el folletín, lo que se suele llamar el asunto de la novela. Y digo lo que se suele llamar porque el asunto es la novela toda, con sus riquezas y esplendo­res, con sus implicaciones recónditas, con las infinitas reverberaciones de sus palabras, sonidos y colores, no esos famosos y presuntos "hechos".

No hay temas grandes y temas pequeños, asuntos sublimes y asuntos triviales. Son los hombres los que son pequeños, grandes, sublimes o triviales. La "mis­ma" historia del estudiante pobre que mata a una usurera puede ser una mera crónica policial o Crimen y castigo.

Como observarás, las comillas son frecuentes y casi inevitables en esta clase de falsos problemas, y están revelando que no son nada más que eso: falsos problemas. Y en rigor, tal como es la existencia de complicada, y de hueco o hipócrita el lengua­je, tendríamos que estar usándolas todo el tiempo. O inventar, como hizo Xul Solar, algún recurso más sutil para sugerir que descreemos irónicamente del vocablo, o para aludir perversamente a su deterioro semántico: vocales intermedias, como la ü o la ö
ale­manas, con lo que Golda Meir resulta una mujer y Paul Bourget un gran escritor. Xul fue un espíritu generoso que dejó su genio en la conversación, y al que muchos han plagiado sin confesarlo, como esos que roban a quien les da hospitalidad.

Que no seas capaz, como me decís, de escribir sobre "cualquier tema" es un buen indicio, no un motivo de desaliento. No creas en los que escriben sobre cual­quier cosa. Las obsesiones tienen sus raíces muy profundas, y cuanto más profundas menos numerosas son. Y la más profunda de todas es quizá la más oscu­ra pero también la única y todopoderosa raíz de las demás, la que reaparece a lo largo de todas las obras de un creador verdadero: porque no te estoy hablando de los fabricantes de historias, de los "fecundos" fa­bricantes de teleteatros o, de best-sellers a medida, esas prostitutas del arte. Ellos sí pueden elegir el tema. Cuando se escribe en serio, es al revés: es el tema que lo elige a uno. Y no debes escribir una sola línea que no sea sobre esa obsesión que te acosa, que te persigue desde las más oscuras regiones, a veces durante años. Resistí, esperá, poné a prueba esa ten­tación; no vaya a ser una tentación de la facilidad, la más peligrosa de todas las que deberás rechazar. Un pintor tiene lo que se llama "facilidad" para pintar, como un escritor para escribir. Cuidado con ceder. Escribí cuando no soportes más, cuando comprendas que te podés volver loco. Y entonces volvé a escribir "lo mismo", quiero decir volvé a indagar, por otro camino, con recursos más poderosos, con mayor expe­riencia y desesperación, en lo mismo de siempre. Por­que, como decía Proust, la obra de arte es un amor desdichado que fatalmente presagia otros. Los fan­tasmas que suben desde nuestros antros subterráneos, tarde o temprano se presentarán de nuevo, y no es difícil que consigan un trabajo más adecuado para sus condiciones. Y los planes abandonados, los bocetos abortados, volverán para encarnarse menos defectuo­samente.

Y no te preocupés por lo que te puedan decir los astutos, los que se pasan de inteligentes: que siempre escribís sobre lo mismo. Claro que sí! Es lo que hicie­ron Van Gogh y Kafka y todos los que deben importar, los severos (pero cariñosos) padres que cuidan de tu alma. Las obras sucesivas resultan así como las ciuda­des que se levantan sobre las ruinas de las anteriores: aunque nuevas, materializan cierta inmortalidad, ase­gurada por antiguas leyendas, por hombres de la misma raza, por crepúsculos y amaneceres semejantes, por ojos y rostros que retornan, ancestralmente.

Por eso es estúpido lo que suele creerse de los per­sonajes. Habría que responder por una sola vez, con arrogancia, "Madame Bovary soy yo", y punto. Pero no es posible, no te será posible: cada día vendrá alguien para inquirir, para preguntarte, si ese perso­naje "Salió de aquí o de allá, si es el retrato de esta o aquella mujer, si en cambio vos estás "representado" por ese hombre que por ahí parece un melancólico espectador. Ya eso forma parte del manoseo a que me referí antes, del infinito y casi laberíntico malenten­dido que es toda obra de ficción.

¡Los personajes! En un día del otoño de 1962, con la ansiedad de un adolescente, fui en busca del rincón en que había "vivido" Madame Bovary. Que un chico busque los lugares en que padeció un personaje de novela es ya asombroso; pero que lo haga un novelista, alguien que sabe hasta qué punto esos seres no han existido sino en el alma de su creador demuestra que el arte es más poderoso que la reputada realidad.

Así, cuando desde lo alto de una colina de Norman­día divisé por fin la iglesia de Ry, mi corazón se oprimió: por el enigmático poder de la creación lite­raria aquella aldea alcanzaba la cumbre de las pasiones humanas y también sus simas más tenebrosas. Allí había vivido y sufrido alguien que, de no haber sido animado por el poderoso y atormentado espíritu de un artista, habría pasado de la nada a la nada, como tantos otros; del mismo modo que un médium insig­nificante, en el momento de trance, poseído por espí­ritus más grandes que él, dice palabras y es convulsio­nado por pasiones que su propia pequeña alma habría sido incapaz de sentir.

Dicen que Flaubert visitó aquella aldea, que vio gentes del lugar, que entró en la farmacia donde su personaje un día compraría el veneno. Me imagino cuántas veces sentado en lo alto de una de aquellas colinas, quizá en el mismo lugar donde me detuve a contemplar por primera vez aquel pueblo insignifi­cante, habrá meditado sobre la vida y la muerte, a propósito de aquella criatura que estaba destinada a encarnar muchas de sus propias tribulaciones. Esa dulce y amarga voluptuosidad de imaginar un destino nuevo: si él hubiese sido mujer; si hubiera estado desposeído de otros atributos (cierto amargo cinismo, cierta feroz lucidez); si, en fin, en lugar de novelista hubiese estado condenado a vivir y morir como una pequeña burguesa de provincia.

Pascal afirma que la vida es una mesa de juego, en la que el destino pone nuestro nacimiento, nuestro ca­rácter, nuestra circunstancia, que no podemos eludir. Sólo el creador puede apostar otra vez, al menos en el espectral mundo de la novela. No pudiendo ser lo­cos o suicidas o criminales en la existencia que les tocó, al menos lo son en esos intensos simulacros.

¡Cuántas ansiedades propias iba a encarnar en el cuerpo de aquella pobre romanticota de aldea! Ima­ginemos por un instante su sombría infancia en aquel Hótel-Dieu, en aquel hospital de Rouen. Lo estuve observando con atención, con temblorosa meticulosi­dad. El anfiteatro daba al jardín del ala que ocupaba su familia. Trepado a la reja con sus hermanas, fas­cinado, Gustave contemplaba aquellos cadáveres po­dridos. Allí, en aquel momento, habrá para siempre prendido en su alma esa ansiedad por el tránsito del tiempo, allí se habrá grabado macabra y sórdida­mente ese mal metafísico que mueve a casi todos los grandes creadores a rescatarse por el arte: la sola potencia que parece salvarnos de la transitoriedad y de la inevitable muerte: que j'ai gardé la forme et l' essence divine de mes amours décomposés...

Tal vez desde aquella verja, observando la corrup­ción, Gustave se hizo aquel niño tímido y reconcen­trado que dicen que fue: distante e irónico, arrogante, con la conciencia de su precariedad pero también de su poderío. Leé sus mejores obras, no esos muestrarios de epítetos, esas aburridas joyerías de palabras, sino las páginas más duras de esa despiadada novela, y advertirás que es aquel niño a la vez sensible y desi­lusionado el que describe la crueldad de la existencia con una especie de rencoroso placer. La melancolía y la tristeza son el telón de fondo. El mundo le repug­na, lo hiere, lo fastidia: arrogantemente, decide hacer otro, a su imagen y semejanza. No hará la compe­tencia al estado civil, como, con candorosa injusticia hacia su propio genio, pretendió Balzac, sino al mismo Dios. Para qué crear si esta realidad que nos fue dada nos satisface? Dios no escribe ficciones: nacen de nuestra imperfección, del defectuoso mundo en que nos obligaron a vivir. Yo no pedí que me nacieran, ni vos: nos trajeron a la fuerza.

Y no vayas a creer que Flaubert escribió la historia de aquella pobre diabla, porque se lo pidieron: escribió porque tuvo la súbita intuición de que en aquella historia policial podía escribir su propia y secreta historia policial, ridiculizándose a sí mismo con la crueldad con que sólo un gran neurótico puede hablar de su yo, caricaturizándose en aquella insignificante neurótica de provincia, que, como él, amaba los países lejanos y los lugares remotos. Releé el capítulo IV y lo verás a él en ese gusto por otros tiempos y sitios, por viajes y sillas de posta, con raptos y mares exóti­cos: la ilusión romántica en toda su pureza, tal como aquel chico encaramado en la verja la sintió para siempre. El tema de su novela es así el de su propia existencia, el distanciamiento cada día mayor entre su vida real y su fantasía. Los sueños convertidos en torpes realidades, los amores sublimes transformados en irrisorios lugares comunes. ¿Qué podía hacer la pobre infeliz sino suicidarse? Y con ese sacrificio de aquella pobrecita, de aquella desamparada, de aquella ridícula romántica de pueblo, Flaubert (tristemente) se salva.

Se salva... Es manera de decir, es una manera apresurada de ver las cosas, como nos pasa siempre, en cuanto nos descuidamos. Yo sé, en cambio, lo que con lágrimas en los ojos habría murmurado mi madre, pensando no ya en Emma sino en él, en el pobre y sobreviviente Flaubert: "Que Dios lo ayude!"

El choque del alma romántica con el mundo asume así su sarcástica disonancia, con sádica furia. Para destruir o para ridiculizar sus propias ilusiones monta la escena de la feria, caricatura de la existencia bur­guesa: allá abajo, los discursos municipales; arriba, en el sórdido cuarto de hotel, la otra retórica, la de Rodolphe, que enamora a Emma con frases hechas. La atroz dialéctica de la trivialidad, con que el román­tico Flaubert, con horrorosas muecas, se mofa del falso romanticismo, como un espíritu religioso pue­de llegar a vomitar en una iglesia repleta de beatos. Ahí lo tenés a Flaubert. ¡El patrono de los objeti­vistas!

Y te ruego, dicho sea de paso, que no vuelvas a mencionar esa palabra: más o menos como venirme a hablar del subjetivismo de la ciencia. Tené el orgullo de pertenecer a un continente que en países tan peque­ños y desvalidos, como Nicaragua y Perú, ha dado poetas tan gigantescos como Dario y Vallejo. ¡De una vez por todas, seamos nosotros mismos! Que el señor Robbe-Grillet no nos venga a decir cómo hay que hacer una novela. Que nos deje en paz. Y, sobre todo, que chicos de talento como vos dejen de una vez de escu­char con respeto sagrado lo que nos ordena esta cruza de bizantinos y terroristas. Si los bárbaros tuvieron tan grandes creadores fue precisamente porque esta­ban lejos de esas cortes de exquisitos: pensá en los rusos, en los escandinavos, en los norteamericanos.

Olvidate, pues, de esas órdenes que vienen desde Paris, vinculadas a perfumes y modas en la vestimenta.

¡Objetivismo en el arte! Si la ciencia puede y debe prescindir del yo, el arte no puede hacerlo, y es inútil que se lo proponga como un deber. Esa "impotencia" es precisamente su virtud. Palabra más o menos, Fich­te decía que los objetos del arte son creaciones del espíritu, y Baudelaire consideraba al arte como una magia que involucra al creador y al mundo. Esas mis­teriosas grutas que habitan las criaturas de Leonardo, esas azulinas y enigmáticas dolomitas que entrevemos, como en un fondo submarino, detrás de sus ambiguos rostros, ¿qué son sino la expresión del espíritu de Leonardo?

Hartos de la pura emoción y fascinados por la cien­cia, se quiso que el novelista describiera la vida de los hombres como un zoólogo las costumbres de las hormigas. Pero un escritor profundo no puede mera­mente describir la existencia de un hombre de la calle. En cuanto se descuida (y siempre se descuida) aquel hombrecito empieza a sentir y pensar como delegado de alguna parte oscura y desgarrada del creador. Sólo los escritores mediocres pueden escribir simple cró­nica y describir fielmente (¡qué palabra hipócrita!) la realidad externa de una época o de una nación. En los grandes, su potencia es tan arrolladora que no pueden hacerlo aunque se lo propongan. Nos dicen que Van Gogh quería copiar los cuadros de Milet. No podía, claro: le salían sus terribles soles y árboles, árboles y soles que no son otra cosa que la descripción de su espíritu alucinado. No importa lo que Flaubert haya escrito sobre la necesidad de ser objetivo. En alguna parte de su correspondencia nos dice, en cambio, que se ha paseado por el bosque en un día de otoño, sin­tiendo que era un hombre y su amante, el caballo y las hojas que pisaba, el viento y lo que aquellos enamorados se decían. Mis personajes me persi­guen —decía—, o más bien soy yo mismo que estoy en ellos.

Surgen desde el fondo del ser, son hipóstasis que a la vez representan al creador y lo traicionan, porque pueden superarlo en bondad y en iniquidad, en gene­rosidad y en avaricia. Resultando sorprendentes hasta para su propio creador, que observa con perplejidad sus pasiones y sus vicios. Vicios y pasiones que pueden llegar a ser exactamente los opuestos a los que ese pequeño dios semipoderoso tiene en su vida diaria: si es un espíritu religioso, verá surgir ante sí un ateo enardecido; si es conocido por su bondad o por su generosidad, advertirá en alguno de sus personajes extremas actitudes de maldad o mezquindad. Y, lo que todavía es más asombroso, hasta es probable que sienta una retorcida satisfacción.

Madame Bovary c'est moi, claro. Pero también lo eran Rodolphe, con su cínica incapacidad para aguan­tarse ese romanticismo de su amante. Y el pobre Bo­vary, y también ese M. Homais, ese ateo de botica; porque a fuerza de ser un desesperado romántico, a fuerza de buscar el absoluto y no encontrarlo, Flaubert puede comprender muy bien el ateísmo y también esa especie de ateísmo del amor que profesa el canallita de Rodolphe.

Contemporáneos de Balzac nos dicen (con esa gozo­sa complacencia con que los pequeños se sienten agran­dados al descubrir las pequeñeces de los gigantes) que el "verdadero" Balzac era vulgar y vanidoso, como si quisieran hacernos creer que sus grandes criaturas son las simples fantasías de un mitómano. No, son las más genuinas emanaciones de su espíritu, para bien y para mal. Y hasta los castillos y paisajes que elige para sus ficciones son símbolos de sus obsesiones. Stephen Dedalus, en el Retrato, nos asegura que el artista, como el Dios de la Creación, queda por encima de su obra, indiferente, arreglándose las uñas. ¡Irlandés macaneador! Por lo que sabemos de este genio, tanto esa obra como el Ulysses no son sino la proyección del propio Joyce: de sus pasiones, de su drama, de su tragicomedia personal, de sus ideas.

El creador está en todo, no sólo en sus personajes. Elige el drama, el lugar, el paisaje. En La República, Platón afirma que Dios creó el arquetipo de la mesa, el carpintero creó un simulacro de ese arquetipo, y el pintor un simulacro de ese simulacro. Esa es la única posibilidad de un arte imitativo: un desvanecimiento al cubo. Mientras que el gran arte es una vigorización. No la imitación de la burda mesa del carpintero sino el descubrimiento de la realidad a través del alma del artista.

De modo que, cuando en aquel otoño de 1962, desde lo alto de una colina, con el corazón encogido, contem­plé la pequeña iglesia de Ry; cuando callado y tem­bloroso entré en lo que había sido la farmacia de M. Homais; cuando miré el sitio en que la pobre Emma tomaba, anhelante y patética, la diligencia que la llevaba a Rouen, no era ni una iglesia, ni una farmacia, ni una calle de aldea lo que estaba viendo: eran los fragmentos de un espíritu inmortal, que sentía a tra­vés de esos meros objetos del mundo exterior.



LUNES A LA NOCHE

Pasé un día muy malo, querido B., me están suce­diendo cosas que no puedo explicar, pero mientras tanto y por eso mismo trato de aferrarme a este uni­verso diurno de las ideas. ¡La tentación del universo platónico! Más grande es el tumulto interior, más tre­mendas son las presiones que nos acosan, más nos sentimos inclinados a buscar un orden en las ideas. Siempre me pasó eso, pero debería decir que siempre pasa eso. Fíjate en el célebre griego armonioso con que nos llenaron la cabeza en el colegio secundario: es un invento del siglo XVIII, y forma parte de ese arsenal de los lugares comunes en que encontrarás también la flema de los británicos y el espíritu de medida de los franceses. Las mortíferas y angustiosas tragedias griegas bastarían para aniquilar esa tonte­ría si no tuviéramos pruebas más filosóficas, y parti­cularmente la invención del platonismo. Cada uno bus­ca lo que no tiene, y si Sócrates busca la Razón es precisamente porque la necesita con urgencia contra sus pasiones: todos los vicios se leían en su cara, ¿re­cordás? Sócrates inventó la, Razón porque era un insensato y Platón repudió al arte porque era un poeta. ¡Lindos antecedentes para estos propiciadores del Principio de Contradicción! Como ves, la lógica no sirve ni para sus inventores.

Conozco bien esa tentación platónica, y no porque me la hayan contado. La sufrí primero cuando era un adolescente, cuando me encontré solo, masturbándome en una realidad sucia y perversa. Entonces descubrí ese paraíso, como alguien que se ha arrastrado por un estercolero encuentra un transparente lago donde limpiarse. Y muchos años más tarde, cuando en Bru­selas pensé que la tierra se abría bajo mis pies, cuando aquel muchacho francés que después moriría en manos de la Gestapo me confesó los horrores del stalinismo. Huí a París, donde no sólo pasé hambre y frío en el invierno de 1934 sino la desolación. Hasta que encontré a aquel portero de la École Normale de la rue d'Ulm que me hizo dormir en su cama. Cada noche tenía que entrar por una ventana. Robé enton­ces en Gibert un tratado de cálculo infinitesimal, y todavía recuerdo el momento en que mientras tomaba un café caliente abrí temblorosamente el libro, como quien entra en un silencioso santuario después de haber escapado, sucio y hambriento, de una ciudad saqueada y devastada por los bárbaros. Aquellos
teo­remas fueron recogiéndome como delicadas enferme­ras recogen el cuerpo de alguien que puede tener quebrada la columna vertebral. Y, poco a poco, por entre las grietas de mi espíritu destrozado, empecé a vislumbrar las bellas y graves torres.

Permanecí en aquel reducto del silencio mucho tiempo. Hasta que me descubrí un día escuchando (no oyendo, sino escuchando, ansiosamente escuchando) el rumor de los hombres, allá fuera. Empezaba a sen­tir la nostalgia de la sangre y de la suciedad, porque es la única forma en que podemos sentir la vida. Y qué puede reemplazar a la vida, aun con su pena y su finitud? Quiénes y cuántos se suicidaron en los campos de concentración?

Así estamos hechos, así pasamos de un extremo al otro. Y en estos amargos tiempos finales de mi exis­tencia, en varias ocasiones volvió a tentarme aquel territorio absoluto, jamás pude ver un observatorio sin sentir la inversa nostalgia del orden y la pureza. Y aunque no deserté de esta batalla con mis mons­truos, aunque no cedí a la tentación de reingresar a un observatorio como un guerrero a un convento, a veces lo hice vergonzosamente, refugiándome en las ideas sobre la ficción: a medio camino entre el furor de la sangre y el convento.



SÁBADO



Me hablás de eso que salió en la revista colombiana. Es el género de calamidades que un día te harán caer los brazos con desaliento o gritar con indignación. Son los escombros de la entrevista. Extirpada la más im­portante parte de mis ideas, nada tiene que ver con­migo. Sabes lo que hicimos una vez con mi amigo Itzigsohn, en mis tiempos de estudiante? Una refu­tación de Marx con frases de Marx.

Por lo que veo, estás atravesando una crisis por cuestiones que hoy se plantea la literatura latinoame­ricana. Y, ya que me lo preguntás, debo rectificar las casi cómicas afirmaciones que allí aparezco balbu­ceando. He dicho siempre que las novedades de forma no son indispensables para una obra artísticamente revolucionaria, como lo demuestra el ejemplo de Kaf­ka; y que tampoco bastan, como lo demuestra tanta cosa cometida por manipuladores de signos de pun­tuación y técnicas de encuadernación. Quizá no sea desacertado comparar la obra literaria con el ajedrez: con las remanidas piezas de siempre, un genio lo re­nueva. Es la obra entera de K. lo que constituye un nuevo lenguaje, no su clásico vocabulario y su apacible sintaxis.

¿Leíste el libro de Janouch? Deberías leerlo, porque en épocas de chantapufismo como ésta conviene volver de vez en cuando la mirada a santos como K. o Van Gogh: no te engañarán nunca, te ayudarán a endere­zar tu rumbo, te obligarán (moralmente) a retomar una actitud grave. En una de esas conversaciones, K. le habla a Janouch del virtuoso, que se eleva por enci­ma del tema con facilidad de prestidigitador. Pero la genuina obra de arte, le advierte, no es un acto de virtuosismo sino un nacimiento. Y cómo podría ha­blarse de una parturienta que pare con virtuosismo? Eso es patrimonio de comediantes, que parten del punto en que el verdadero artista se detiene. Esos individuos, sostiene, conjuran con palabras una ma­gia de salón; mientras que un gran poeta no trafica con las emociones: sufre la visionaria tensión del hombre con su destino.

Estas advertencias son aún más convenientes para nosotros, los españoles y los latinoamericanos, siem­pre propensos al verbalismo y el macaneo. ¿Recordás cuando Mairena ironiza sobre "los eventos consuetu­dinarios que acontecen en la rúa"? Ahora suelen re­aparecer con el cuento de la vanguardia. Borges, que no puede ser sospechado de desdeñar el idioma, dice de Lugones que "su genio fue eminentemente verbal", y el contexto revela el sentido peyorativo de esa valo­ración. Y de Quevedo, que "fue el mas grande artífice de la lengua", para agregar "pero Cervantes. . .", así, con tres melancólicos puntos suspensivos. Si tenés presente que él ha buscado durante días el epíteto óptimo (lo ha declarado), concluirás conmigo que en esas confutaciones hay mucho de dolorosa autocrítica, por lo menos al preciosismo que en él convive al lado de sus virtudes; tendencias que precisamente son las que elogian (y caricaturizan) sus imitadores, cuando él mismo las está rebajando en esas laterales lamen­taciones. Es que un gran escritor no es un artífice de la palabra sino un gran hombre que escribe y él lo sabe. Si no, cómo preferir el bárbaro Cervantes al virtuoso Quevedo?

Machado admiró en su hora a Darío, al que calificó de maestro incomparable de la forma, para años des­pués llamarlo "gran poeta y gran corruptor", por la nefasta influencia que tuvo sobre los papanatas que sólo mostraron y multiplicaron sus defectos. Hasta llegar al frenesí verbal, a la hinchazón grotesca y a la caricatura: que es el castigo que el dios de la lite­ratura tiene para esos escolares. Pensá en Vargas Vila, en su delirante fonorrea: el descendiente tarado de un fundador de dinastía.

Hay una reiterada dialéctica entre la vida y el arte, entre la verdad y el artificio. Una manifestación de aquella enantiodromia de Heráclito: todo marcha hacia su contrario en el mundo del espíritu. Y cuando la literatura se vuelve peligrosamente literaria, cuando los grandes creadores son suplantados por manipula­dores de vocablos, cuando la gran magia se convierte en magia de music-hall, sobreviene un impulso vital que la salva de la muerte. Cada vez que Bizancio ame­naza terminar con el arte por exceso de sofisticación, son los bárbaros los que vienen en su ayuda: los de la periferia, como Hemingway, o los autóctonos, como Céline: tipos que entran a caballo, con sus lanzas en­sangrentadas, en los salones donde marqueses empol­vados bailan el minué.

No. ¿Cómo habría podido cometer las precariedades de ese reportaje? No negué la renovación del arte: di­je que debemos ponernos en guardia contra varias fa­lacias, y sobre todo contra el calificativo de "nuevo", probablemente el que más semantemas falsos acarrea. En el arte no hay progreso en el sentido que existe para la ciencia. Nuestra matemática es superior a la de Pitágoras, pero nuestra escultura no es "mejor" que la de Ramsés II. Proust hace una caricatura de una mujer que de puro avanzada consideraba que Debussy era mejor que Beethoven, nada más que porque llegó después. En el arte no hay tanto pro­greso corno ciclos, ciclos que responden a una concep­ción del mundo y de la existencia. Los egipcios no esculpían esas monumentales estatuas geométricas porque fueran incapaces de naturalismo; como lo prueban las figuras de esclavos encontradas en las tumbas; es que para ellos "la verdadera realidad" era la del más allá, donde el tiempo no existe, y lo que más se parece a la eternidad es la hierática geometría. Imaginá el momento en que Piero della Francesca introduce la proporción y la perspectiva: no es un "progreso" respecto al arte religioso: es nada más que la manifestación del espíritu burgués, para el cual "la verdadera realidad" es la de este mundo, el espí­ritu de gente que cree más en un pagaré que en una misa, en un ingeniero más que en un teólogo.

De ahí el peligro de la palabra "vanguardia" en el arte, sobre todo cuando se la aplica a estrictos pro­blemas de forma. ¿Qué sentido tiene decir que la es­cultura naturalista de los griegos es un progreso respecto a aquellas estatuas geométricas? Por el con­trario, en el arte suele darse que lo antiguo resulta de pronto revolucionario, como pasó en la Europa hiper­civilizada con el arte negro o polinesio. Atención, pues, con ese fetichismo de lo "nuevo". Cada cultura tiene un sentido de la realidad, y dentro de ese ciclo cultural, cada artista. Lo nuevo para Kafka no es lo que .por nuevo entendía John dos Passos. Cada creador debe buscar y encontrar su propio instrumento, el que le permite decir realmente su verdad, su visión del mun­do. Y aunque inevitablemente todo arte se construye sobre el arte que lo ha precedido, si el creador es genuino hará lo que le es propio, a veces con empe­cinamiento casi risible para los que siguen las modas. No te hagas mala sangre: eso rige para vestidos o peinados, no para novelas o catedrales. Sucede, tam­bién, que es más fácil advertir lo novedoso en lo ex­terno, por lo cual impresionó más John dos Passos que Kafka. Pero, como te dije, es la obra entera de K. lo que constituyó un nuevo lenguaje. Ya en aquel ro­manticismo alemán hubo un teólogo llamado Schleier­macher, que consideraba la adivinación del conjunto como previa al examen de las partes, que es más o menos lo que ahora dicen los estructuralistas. Es la totalidad lo que le confiere un sentido nuevo a cada frase y hasta a cada palabra. Alguien observó que cuando Baudelaire escribe "En otra parte, muy lejos de aquí!", un vocablo como "aquí" escapa a su trivia­lidad en la perspectiva que Baudelaire tiene de la con­dición terrenal del hombre; el signo vacío, en aparien­cia desprovisto de vocación poética, es valorizado por el aura estilística de la obra entera. Y en cuanto a K., basta pensar en las infinitas reverberaciones metafísi­cas y teológicas que hace emanar de una palabra tan desgastada, de un cliché de procuradores como "pro­ceso"...

No es entonces que no acepte las novedades: no acepto que me metan el perro, que no es lo mismo. Y además sucede que cada día menos soporto la frivoli­dad en el arte, y sobre todo cuando se lo mezcla con la Revolución. (Observá, de paso, que las palabras suelen empezar en mayúscula, la triste experiencia las rebaja a la minúscula, para terminar finalmente, a más tristes experiencias, entre comillas.) Que una mujer esté a la moda, es natural; que lo haga un ar­tista, es abominable.

Mirá lo que pasa en la plástica. Con dramáticas excepciones, se ha convertido en un arte de elites en el peor sentido, en una especie de irónico rococó seme­jante al que dominaba los salones del siglo XVII. Es decir, lejos de ser un arte de vanguardia es un ar­te de retaguardia. Y, como siempre sucede en esas condiciones, un arte menor: sirve para divertir, para pasar el rato, entre guiñadas de los que es­tán en la cosa. En aquellos salones se reunían señores hartos de la vida, para chismorrear y
pa­ra tomarlo todo en joda. Se elaboraban acrósticos ingeniosos, epigramas y juegos de palabras, parodias de la Eneida, se proponían temas y había que hacer versos. Una vez se hicieron 27 sonetos sobre la (hipo­tética) muerte de un loro. Una actividad que es al gran arte como los fuegos artificiales al incendio de un orfanato. Musique de table, nada que perturbara la digestión. La gravedad era ridiculizada, el ingenio suplantaba al genio, que siempre es de mal gusto. Mientras la pobre gente se moría de hambre o era torturada en las mazmorras, un arte de esa natura­leza sólo puede ser considerado como una perversidad del espíritu y putrefacta decadencia. Hay que decir en defensa de aquella raza, sin embargo, que no se consideraban paladines de la Revolución que se venía. Hasta en eso tenían buen gusto, lo que no puede de­cirse de los que hoy hacen lo mismo. Aquí, sin ir más lejos, en Buenos Aires, jóvenes que se pretenden re­volucionarios (que al menos se pretendían en ese mo­mento: es probable que ya tengan buenos empleos y se hayan casado honorablemente) recibieron con al­borozo el proyecto de una novela que podría leerse de adelante para atrás o de atrás para adelante. Hablan de las masas y de las villas miseria, pero, como aquellos marqueses, son podridos y decadentes exquisitos. En la última bienal de Venecia alguien expuso un mongoloide en una silla sobre una tarima. Cuando se llega a esos extremos, se comprende que nuestra ente­ra civilización se derrumba.

Ya ves contra qué clase de novedades hablé con ese señor de la entrevista. Creyó que era un reaccionario porque tenía ganas de vomitar. Pero es frente a esta Academia de la Antiacademia cuando necesitarás quizá recurrir de nuevo a ese coraje de que te hablé desde el comienzo, fortaleciéndote con el recuerdo de los grandes desventurados del arte, como Van Gogh, que sufrieron el castigo de la soledad por su rebeldía, mientras estos seudorrebeldes son mimados por las revistas especializadas, viven fastuosamente a costa del pobre burgués que insultan y fomentados por esa sociedad de consumo que pretenden combatir y de la que terminan siendo sus decoradores.

Entonces se reirán de vos. Pero vos mantenete fir­me y recordá que "ce qui paraîtra bientôt le plus vieux c'est qui d'abord aura paru le plus moderne".

De este modo quizá no seas un escritor de tu tiem­pito, pero serás un artista de tu Tiempo, de Apocalipsis del que de alguna manera deberás dejar tu testi­monio, para salvar tu alma. La novela se sitúa entre el comienzo de los tiempos modernos y su fin, corrien­do paralelamente a la creciente profanación (¡qué sig­nificativa palabra!) de la criatura humana, a este pa­voroso proceso de desmitificación del mundo. Y por eso terminan en la esterilidad los intentos de juzgar la novela de hoy en términos estrechamente formales: hay que situarla en esta formidable crisis total del hombre, en función de este gigantesco arco que em­pieza con el cristianismo. Porque sin el cristianismo no habría existido la conciencia intranquila, sin la técnica que caracteriza a estos tiempos modernos no habría habido ni desacralización ni inseguridad cós­mica ni soledad ni alienación. De este modo, Europa inyectó en el relato legendario o en la simple aven­tura épica la inquietud psicológica y metafísica, para producir un género nuevo (ahora sí que debemos em­plear ese calificativo!) que tendría como destino la revelación de un territorio fantástico: la conciencia del hombre.

Dijo Jaspers que los grandes dramaturgos griegos ofrecían un saber trágico, que no sólo emocionaba a sus espectadores sino que los transformaba, convir­tiéndose así en educadores de su pueblo. Pero luego, sostiene, ese saber trágico se transmutó en fenómeno estético, y tanto el poeta como su auditorio abando­naron su grave actitud primigenia para proporcionar imágenes sin sangre. Esto no es cierto, porque una obra como El Proceso no es menos grave que Edi­po Rey. Pero es cierto, en cambio, para el arte que en cada momento de refinamiento se convirtió en sim­ple manifestación del esteticismo y del bizantinismo. Es a la luz de esta doctrina que debes enjuiciar la li­teratura de nuestro continente.




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Curso sobre Novela Gráfica

10:18
Inscripciones abiertas

El Centro de Estudios (CAELyS-Chaco) de la Fundación Mempo Giardinelli invita a estudiantes y docentes de nivel secundario y terciario, así como a amantes del género de historieta a participar del curso que dictará durante 12 clases en los meses de abril y mayo. El dictado de las clases estará a cargo del especialista en imagen, Julián Matta.

Dependemos en gran medida de la comunicación visual, enseñar a leer la imagen es formar estudiantes competentes para leer el mundo contemporáneo. Por eso las clases abordarán los siguientes tópicos: Los recursos básicos; Movimiento y expresividad del dibujo en la historieta; Tiempo y la duración en imágenes fijas; La herencia del cine en la novela gráfica de mediados del siglo XX; y Literatura y filosofía en la novela gráfica.

En jornadas muy dinámicas se visitarán obras de los grandes autores de novela gráfica de la Argentina y el mundo, tales como Will Einsner, Hugo Pratt, Héctor G. Oesterheld, Allan Moore y Neil Gaiman.

Se pondrá en diálogo la historieta con otras disciplinas, como el cine, la plástica, la literatura y el diseño gráfico, por eso el material bibliográfico incluirá películas, novelas, cuentos, fotografías y pinturas.

El cómic es un poderoso medio de transmisión de mensajes. Para los docentes de nivel secundario este género puede significar una gran herramienta pedagógica.

El curso se desarrollará según el siguiente cronograma:

ABRIL
Jueves 7 y viernes 8 (de 19.30 hs a 21 hs)
Sábado 9 (de 10 hs a 12 hs)
Jueves 28 y viernes 29 (de 19.30 hs a 21 hs)
Sábado 30 (de 10 hs a 12 hs)
MAYO
Jueves 5 y viernes 6 (de 19.30 hs a 21 hs)
Sábado 7 (de 10 hs a 12 hs)
Jueves 26, viernes 27 (de 19.30 hs a 21 hs)
Sábado 28 (de 10 hs a 12 hs)

El arancel por las 12 clases es de $100 por mes (abril y mayo respectivamente). Los estudiantes tienen un descuento que les permite participar por solo $80 por mes. La Fundación dispone hoy de diversas formas que facilitan el pago, como tarjetas de débito y crédito.

Para mayores informes e inscripción, los interesados pueden hacercarse a la sede de la Fundación Mempo Giardinelli, sita en José María Paz 355, en Resistencia. También pueden comunicarse al teléfono (03722) 447453 o escribir al correo electrónico: fmg2005@fundamgiardinelli.org.ar.

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Nuevo taller de escritura creativa en la Fundación MG

9:41
Identidad, Creatividad y Transformación"

La Fundación Mempo Giardinelli ha invitado a la destacada poeta cordobesa Susana Cabuchi, quien visitará Resistencia para ofrecer un Taller de Escritura Creativa. Son dos módulos de trabajo que ha titulado "Identidad, Creatividad y Transformación".


Los encuentros están destinados personas que ya escriben y deseen trabajar su propia obra y ejercitase en el oficio con la tutorial de la autora, para quienes deseen iniciarse en la escritura de creación. También para estudiantes y
docentes de nivel secundario y terciario de Literatura, Comunicación y afines que quieran explorar su propia creatividad y la experiencia del taller de escritura creativa para poder replicarla en las aulas.


El taller tendrá lugar en seis encuentros intensivos los días 14, 15 de abril y 19, 20 y 21 de mayo. Los días jueves y viernes de 18 a 21 y los sábados de 9 a 13 en la sala Giesde la FMG.


La escritora trabajará en el taller: Leer y escribir poemas y cuentos. Creación individual y creación colectiva. Las posibilidades de los géneros Carta, Informe, Biografía. Escritor-Narrador. Aprender a escribir diálogos, Monólogos, Descripciones. Producción de textos / Corrección / Reescritura. El taller de lectura y escritura en el aula.


Creadora de una sutil forma de expresión poética, Susana Cabuchi coordina Talleres de Lectura y Escritura para diversas instituciones y colabora en revistas especializadas

Fuente: Chaco día por día


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Murió el escritor y Dramaturgo David Viñas

10:50

EN SU LUGAR PREDILECTO.
Viñas “vivía” en los bares del centro de Buenos Aires.
Allí siempre se lo encontraba y nunca rehuía la charla.
 (Foto: clarín)
 El escritor de 83 años falleció anoche tras sufrir una
complicación provocada por una neumonía. Fue uno de los autores más prolíficos y versátiles de la literatura argentina, porque abarcó tanto el teatro como el ensayo. Durante su trayectoria recibió los premios Nacional de Literatura, de Teatro, de la Crítica y Gerchunoff, entre otras distinciones.



Viñas estaba internado desde el 22 de febrero y era atendido en la sala de cuidados intensivos, añadió la fuente, aunque aclaró: "No vamos a dar ninguna información oficial, sólo a la familia", dijo.

No obstante, la noticia corrió rápidamente desde la medianoche del jueves, fue recogida inmediatamente por medios locales y agencias internacionales.



Algunas personalidades de la cultura, allegadas al escritor, se acercaran al sanatorio.

Pudo verse allí, por ejemplo, al director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, y Américo Cristófalo, director de la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires.

A la 1.25 de hoy, por una salida de la calle Francisco Acuña de Figueroa 1224, salió una unidad de traslado. El sanatorio no confirmó que allí llevaran el cuerpo de Viñas, pero lo siguió un auto con allegados.

Fuente: Diario Chaco
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Los 100 mejores libros

7:44
La revista Newsweek publicó los títulos de los cien mejores libros de todos los tiempos. Esta es la lista completa, para el juicio final de nuestros lectores.



Para armar la selección, Newsweek usó diez listas de los mejores libros en inglés o traducidos a ese idioma: desde rankings de The Telegraph, The Guardian y Time, hasta el listado de bestsellers en Wikipedia. Se evaluaron distintos factores, como el impacto en la historia, su aporte cultural y sus ventas. Los títulos se incluyeron en una base de datos única y se ponderaron según la extensión del ranking original. Cuando hubo igualdad, se desempató según la cantidad de resultados de Google. 1) Guerra y paz, León Tolstoi 2) 1984, George Orwells 3) Ulises, Joyce 4) Lolita, Vladimir Nabokov 5) El sonido y la furia, William Faulkner 6) El hombre invisible, Ralph Ellison 7) Al faro, Virginia Woolf La iliada y la Odisea, Homero 9) Orgullo y prejuicio, Jane Austen 10) Divina Comedia, Dante 11) Cuentos de Canterbury, Geoffrey Chaucer 12) Los viajes de Gulliver, Jonathan Swift 13) Middlemarch, George Eliot 14) Todo se desmorona, Chinua Achebe 15) El guardián entre el centeno, J. D. Salinger 16) Lo que el viento se llevó, Margaret Mitchell 17) Cien años de soledad, Gabriel García Márquez 18) El gran Gatsby, Scott Fitzgerald 19) Catch 22, Joseph Heller 20) Beloved, Toni Morrison 21) Viñas de Ira, John Steinbeck 22) Hijos de la medianoche, Salman Rushdie 23) Un mundo feliz, Aldous Huxley 24) Mrs. Dalloway, Virginia Woolf 25) Hijo nativo, Richard Wright 26) De la democracia en América, Alexis de Tocqueville 27) El origen de las especies, Charles Darwin 28) Historia, Heródoto 29) El contrato social, Jean-Jacques Rousseau 30) El capital, Kart Marx 31) El príncipe, Maquiavelo 32) Las confesiones de San Agustín 33) Leviathan, Thomas Hobbes 34) Historia de la guerra del Peloponeso, Tucídides 35) El señor de los anillos, J. R. R. Tolkien 36) Winnie-the-Pooh A. A. Milne 37) Las crónicas de Narnia, C. S. Lewis 38) Pasaje a la India, E. M. Forster 39) En el camino, Jack Kerouac 40) Matar a un ruiseñor, Harper Lee 41) La Biblia 42) La naranja mecánica, Anthony Burgués 43) Luz de agosto, William Faulkner 44) Las almas de la gente negra, W. E. B. Du Bois 45) Ancho mar de los Sargazos, Jean Rhys 46) Madame Bovary, Gustave Flaubert 47) Paraíso perdido, John Milton 48) Anna Karenina, Leon Tolstoi 49) Hamlet, William Shakespeare 50) El rey Lear, William Shakespeare 51) Otello, William Shakespeare 52) Sonetos, William Shakespeare 53) Hojas de hierba, Walt Whitman 54) Las aventuras de Huckleberry Finn, Mark Twain 55) Kim, Rudyard Kipling 56) Frankenstein, Mary Shelley 57) La canción de Solomon, Toni Morrison 58) Alguien voló sobre el nido del cuco, Ken Kesey 59) Por quien doblan las campanas, Hernest Hemingway 60) Matadero 5, Kurt Vonnegut 61) Rebelión en la granja, George Orwell 62) El señor de las moscas, William Holding 63) A sangre fría, Truman Capote 64) El cuaderno dorado, Doris Lessing 65) En busca del tiempo perdido, Marcel Proust 66) El sueño eterno, Raymond Chandler 67) Mientras agonizo, William Faulkner 68) Fiesta, Ernest Hemingway 69) Yo, Claudio, Robert Graves 70) El corazón es un cazador solitario, Carson McCullers 71) Hijos y amantes, D. H. Lawrence 72) Todos los hombres del rey, Robert Penn Warren 73) Ve y dilo en la montaña James Baldwin 74) La Telaraña de Charlotte, E. B. White 75) El corazón de las tinieblas, Joseph Conrad 76) Noche, Elie Wiesel 77) Conejo, corre J. Updike 78) La edad de la inocencia, Edith Wharton 79) El mal de Portnoy, P. Roth 80) Una tragedia americana, Theodore Dreiser 81) El día de la langosta, Nathanael West 82) Trópico de cáncer, Henry Miller 83) El halcón maltés, Dashiell Ahmet 84) La Materia oscura, Philip Pullman 85) La Muerte del Arzobispo, Willa Cather 86) La interpretación de los sueños, S. Freud 87) La educación de Henry Adams, Henry Adams 88) Pensamiento de Mao Zedong, Mao Zedong 89) Psicología de la religión, William James 90) Retorno a Brideshead, Evelyn Waugh 91) Primavera silenciosa, Rachel Carson 92) Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero, John Maynard Keynes 93) Lord Jim, Joseph Conrad 94) Adiós a todo eso, Robert Graves 95) La sociedad opulenta, John Kenneth Galbraith 96) El viento en los sauces, Kenneth Grahame 97) La autobiografía de Malcom X, Alex Haley y Malcolm X 98) Los victorianos eminentes, Lytton Strachey 99) El color púrpura, Alice Walter 100) La segunda Guerra Mundial, Winston Churchill Argentinos ¿Qué libros de autores argentinos podrían formar parte de una antología de los mejores de la historia? Si para ello se hiciera una meta-lista de distintos rankings internacionales, como los del Instituto Nobel de Oslo y el Club del Libro Noruego, la revista La Semana de Colombia, el famoso canon de Harold Bloom o Wikipedia, los primeros cinco lugares podrían ser ocupados por “Ficciones” y “El Aleph”, de Jorge Luis Borges; “Rayuela”, de Julio Cortázar; “Santa Evita”, de Tomás Eloy Martínez; y “Plata quemada”, de Ricardo Piglia.

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Concurso de Relatos y Anécdotas

9:38
"Sucedió en mi ciudad" - "Así era mi ciudad"

Como un aporte a la recuperación de nuestra historia y al fortalecimiento de nuestra identidad, la Dirección de Promoción Cultural invita a toda la comunidad a participar en el concurso de relatos, descripciones, anécdotas, etc. sobre Sáenz Peña, su historia, sus personajes, sus sitios emblemáticos, sus instituciones, etc.
No hay temas excluyentes, valen tanto los hechos y actos extraordinarios como aquellos de todos los días, que imprimieron su huella y dieron características a nuestro pueblo.
Las Bases se encuentran a disposición de los interesados en casa de cultura. A requerimiento las podemos enviar por mail.
Los trabajos pueden presentarse hasta el 20 de Marzo de 2011.

Premios y Categorías:

1ª Infantil: Hasta 12 años, diploma y obsequio
2ª Juvenil: 13 a 17 años, diploma y obsequio
3ª Adultos: Mayores de 18 años, diploma y obsequio

El acto de entrega de premios se llevará a cabo en casa de cultura el día 30 de Marzo.

Su participación en este Concuro contribuirá a completar el conocimiento y la transmisión acerca de hechos, acontecimientos y estampas de 99 años de vida de nuestra ciudad.
Participe de los festejos por el Mes Aniversario de la Fundación de Presidencia Roque Sáenz Peña.

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René Cruz Mayorga en el Encuentro Mundial de Poetas Hispanoamericanos( Venezuela)

19:23
Del 19 al 26 de abril de 2010, René Cruz Mayorga participó del Encuentro Mundial de Poetas Hispanoamericanos en Caracas-Venezuela-

Galería de fotos del evento ("Click" en foto para ver el album completo)

René Cruz Mayorga


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Organizan la Primera feria del libro infantil y juvenil en el Chaco

12:27
Todos los interesados quedan invitados a participar de la reunión abierta que se realizará este lunes 1º de noviembre, a las 19, en la Universidad Popular, sito en la intersección de Mitre y Santa Fe.

En el marco de las políticas educativas de la gestión actual, desde la Dirección de Bibliotecas siguen trabajando por más y mejor educación, con la convicción de que éstas acciones son las que darán a conocer, orientarán y vincularán a los principales actores en la educación de niños y jóvenes, padres y profesores.

Esta actividad se lleva adelante “con el libro, la lectura y la reflexión sobre las condiciones que deben conseguirse para hacer posible que nuestros niños y jóvenes se desarrollen personal e intelectualmente, a través del crecimiento del gusto por la lectura como actividad de ocio y tiempo libre”.

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Ana Padovani, 9 y 10 de noviembre en Sáenz Peña

8:13
(Sáenz Peña) La Dirección de Promoción Cultural, de la Municipalidad de Pcia. R. Sáenz Peña, anuncia el cronograma de la visita de Ana Padovani a la ciudad de Pcia. R. Sáenz Peña. La misma está prevista para el martes 9 y miércoles 10 de noviembre, incluyendo un espectáculo infantil, uno para adultos y un Taller.

El día 9 de noviembre ofrecerá el espectáculo infantil “Mil y un cuento” a las 9.30hs y 15.30hs en Casa de Cultura, con entrada libre y gratuita.

En este espectáculo, la actriz despliega su rol de narradora en un abanico de cuentos provenientes de la literatura universal y de la tradición oral que despiertan en el público variadas emociones: la ternura, la reflexión, el suspenso, la sonrisa, la carcajada. Su estilo se caracteriza por la diversidad de personajes, los acentos, los modismos del habla y se singulariza por la utilización del grammelot: juego de los comediantes del arte que recrea idiomas a partir de sus sonidos, sus onomatopeyas y su ritmo. La canción, la poesía, la música, la gestualidad, la lectura y demás recursos que desenvuelve la protagonista, otorgan a este espectáculo de narración una auténtica dimensión teatral de ricos y variados matices.



También, el día 9 de noviembre se ofrecerá en Casa de Cultura, a las 21.30hs un espectáculo para adultos: “Cuentos a la Carta”. La entrada al mismo tiene un costo $20 pesos (el abono de la entrada del espectáculo para adultos, da derecho a realizar sin costo el taller del día siguiente)

Ana Padovani presenta en “Cuentos a la Carta” un espectáculo donde se vinculan dos artes: el culinario y el literario. A partir de un Menú de Cuentos los asistentes eligen las historias que desean escuchar y que están agrupadas en distintas variedades. Se entrega el menú, comenzando el espectáculo con el repertorio que resultó seleccionado, en un clima intimista e ideal para estimular la imaginación a través del viejo arte de contar.

El día miércoles 10 de noviembre, Ana Padovani dictará el Taller “Cuento como cuento” a las 9.30hs, en Casa de Cultura; el taller tiene un costo $20 pesos.

“Contar un cuento no es decir un texto, sino instalarse en él, transmitiendo sus imágenes con toda la carga emocional y las posibilidades expresivas que se poseen y se pueden desarrollar. Se trata de conducir el proceso individual que lleve a cada uno a “encontrar su propia voz“ y el espacio social donde desplegarla”, señala Ana Padovani.

Para consultas e informes, dirigirse a Casa de Cultura (calle 9 esquina 12) o comunicarse al tel. (03732) 430888, o vía e-mail a sp.promocioncultural@yahoo.com.ar


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TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA DE TEXTOS NARRATIVOS EN EL COMPLEJO CULTURAL

8:35
A cargo del Escritor Orlando Van Brendam

El evento estará dirigido a mayores de 17 años con inquietudes literarias, ya sea en lectura como en escritura, siendo la inscripción libre y gratuita y cupos limitados

El primer módulo del Taller De Lectura y Escritura de Textos Narrativos, organizado por la Dirección Letras del Instituto de Cultura, se realizará el lunes 25 y martes 26, de 19 a 22, en el Complejo Cultural Centro Chaqueño (CCCC), ex Cine Teatro Español, de la ciudad de Sáenz Peña. El mismo será dictado por el escritor Orlando Van Bredam, y está dirigido a mayores de diecisiete años con inquietudes literarias, ya sea en lectura y/o escritura. La inscripción es libre y gratuita, con cupos limitados, y se realiza en la sede del CCCC.

El lunes 25 se realizará una lectura de textos clásicos y contemporáneos, mientras que el martes 26 se dedicará a la producción personal de textos. El segundo módulo del Taller se realizará los días 8, 9, 10 y 11 de noviembre en el mismo horario y lugar.
Durante las dos jornadas de trabajo intensivo se realizarán análisis de cuentos tradicionales y modernos, como así también se charlará sobre el uso de la información en la escritura de textos narrativos. También se abordarán cuestiones acerca de la construcción del personaje, como así también las fuentes de la escritura.
Se realizarán lecturas, análisis y comentarios de cuentos de Giovanni Bocaccio, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Rodolfo Walsh, Juan Rulfo, J.D. Salinger y Raymond Carver.
Orlando Van Bredam se define como un docente, un trabajador que desde muy chico sintió la pasión por la escritura y tuvo, de acuerdo a sus palabras, el privilegio de poder escribir durante toda su vida y eso le ha permitido dar a conocer su obra literaria. Nació en Villa San Marcial (Entre Ríos, Argentina) en l952. Es profesor en letras. Tiene a su cargo las cátedras de Teoría Literaria y Literatura Iberoamericana en la Universidad Nacional de Formosa. Ha abordado el cuento, la poesía, la novela breve, el ensayo y el teatro. Gracias a su novela Teoría del desamparo, se hizo acreedor del Premio Emecé 2007. El jurado formado por los novelistas Vlady Kociancich, Andrés Rivera y Abelardo Castillo eligió a la obra ganadora por unanimidad.
Otra obras de este escritor son: La hoguera inefable (poemario, l981), Asombros y condenas (poesía, Premio Fernández de Peirotén l986), Fabulaciones (cuentos, l989), La vida te cambia los planes (mini-ficciones, l994) y Las armas que carga el diablo (mini-ficciones, 1996).
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Sáenz Peña tiene su encuentro nacional de poetas

15:31
Expectativas por la entrega del Toba Dorado

Con la presencia del gobernador de la provincia Jorge Capitanich en los actos inaugurales comenzó el XXVI Encuentro Nacional de Poetas, que se desarrolla en la sala de teatro Septiembre, y que con un almuerzo de camaradería mañana, domingo, llegará a su fin.

El acto de apertura del XXVI Encuentro Nacional de Poetas, comenzó con un pasacalle desde la catedral San Roque hasta la sala teatral Septiembre, donde se realizo todo el programa, de este encuentro. De la apertura tomó parte el gobernador Jorge Capitanich.

Con gran afluencia de poetas de distintas provincias, como de localidades del interior, aunque en gran número de locales, se dio inicio al nuevo encuentro nacional de poetas, que este año lleva el nombre de la reconocida poeta y escritora Lipi Martel de Peche, quien estuvo acompañada de sus hijos Carina y Luis Peche.

En clima de gran cordialidad la presidenta de ALEA Alicia Balda, fue la encargada de abrir este nuevo encuentro de poetas, en el que agradeció de gran manera la presencia de la máxima autoridad provincial en la figura del gobernador Capitanich. Manifestando que esto pone de manifiesto el interés de parte de algunos funcionarios, el acompañamiento, como además agradecer a todos los poetas que hacen un gran sacrificio en estar presenta en cada encuentro, ya que sin ellos todo esto sería inútil, concluyo la referente de los poetas.

TOBA DORADO PARA “EL CEIBO”
Más allá de todos los acontecimientos importantes que suceden en cada encuentro de teatro, el momento sublime en cada uno de ellos es la entrega de la preciada estatuilla de “Toba Dorado”, que se distingue a personas o instituciones del medio que tiene directa relación con la cultura.

Esta año la estatuilla fue para la tradicionalista peña “El Ceibo”, quien con más de cuarenta años en formación de niños y jóvenes, sobre los valores de cultura de nuestras raíces, se hicieron merecedores de tan importante galardón. Por lo que la presidenta de Alea entrego a quien hoy es la referente máxima de esta peña tradicionalista, como lo es Sara “china” Casco, quien está desde el inicio de esta tradicional peña folklórica.

Fuente: Datachaco

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XXVI ENCUENTRO NACIONAL DE POESIA y II ENCUENTRO NACIONAL DE ARTE “LIPI MARTEL DE PECHE”

11:00





ESCRITOR/A AMIGO/A

En esta parte de la América del Sur, en este venturoso 2010, queremos echar raíces, cantando y floreciendo en todas partes, en todos los idiomas, haciéndoles partícipes del joven caudal de un río poderoso de arte y poesía, poesía que debe moverse en el aire como una bandera, conmoviéndolos hasta llegar a este bien llamado Paraíso Nacional de la Poesía en el XXVI ENCUENTRO NACIONAL DE POESIA y II ENCUENTRO NACIONAL DE ARTE “LIPI MARTEL DE PECHE”, los días 30, 31 de Julio y 1 de Agosto.
Para una optima y exitosa organización, esperamos nos confirme su invalorable presencia.
Nuestro objetivo es conocer gente cuyas esencias artísticas surgen de los alambiques de la espiritualidad y materialidad.
PROGRAMA ESTIMATIVO: A medida en que se confirmen los responsables de cada área se irá armando el Programa Definitivo. Las presentaciones de Libros se llevarán a cabo el día sábado por la mañana; los interesados enviarán, por lo menos con quince (15) días de antelación, el libro y un currículum breve – una (1) hoja A4- a nombre de Alicia Graciela BALDA-Mz.67-Pc.11-Bº Paseo de las Américas- (3700) Pcia. R. Sáenz Peña-Chaco.
ACREDITACION Y RECEPCION DE POETAS: Viernes 30 de julio de 2010
10.00 hs entrega de carpetas con actividades y solapines. /Encuentro con los medios de comunicación social de la ciudad
Revista oral / 12.30 hs almuerzo
ACTO DE APERTURA: Viernes 30 de Julio de 2010
17,30 hs Recepción de autoridades, invitados y público / Recital de la Banda Municipal de Música ”Maestro Fortunato Feltcher”
Encendido de antorchas /Desfile de las Pasistas de la GUARDIA DEL CAPULLO/Marcha por las calles de la ciudad acompañado por las colectividades y escuelas de danzas de la ciudad /Ingreso de los poetas de las distintas provincias.
Ingreso de los poetas de la provincia del Chaco/ Ingreso de los integrantes de A.L.E.A./ Ingreso de la poeta saenzpeñense /Ingreso del QOM DORADO /Minuto de silencio en memoria de los poetas y escritores fallecidos /Mención de las resoluciones municipales y provinciales /Palabras de las autoridades presentes en orden protocolar/ Reconocimiento Público a los ternados para recibir el QOM Dorado /Entrega del QOM DORADO /recital poético/ Cena con sobremesa de guitarra, poesía y canto
2º jornada: Sábado 31 de Julio de 2010
Revista Oral -Presentación de Libros (DEBEN AVISAR CON TIEMPO PARA LA ORGANIZACIÓN) /11,30 hs visita al busto de Alfonsina Storni descubrimiento de una placa /12.00 hs almuerzo-Sobremesa poética
17.00 hs taller literario 19,30 hs Recital Poético - Alegorías Poéticas -Números artísticos / 22,00 Cena de Gala del Encuentro -Recital Poético -Recital de Música y danzas
3º jornada: Domingo 01 de Agosto de 2010
09.00 hs RITUAL DE CAÑA CON RUDA a cargo del poeta HUGO IÑIGUEZ BARRIONUEVO y GLORIA CHAVEZ
Tour por Sáenz Peña parando en los espacios culturales que ofrece la ciudad/ Revista Oral/12.00 hs almuerzo / Entrega de Certificados / Recital Poético.
……………………………………………………………………………………………………………….
ALEA los espera con la mirada celeste y subterránea con la que construye la cultura cálida del centrochaqueño. Afectuosamente.

Lic. ALICIA BALDA
Presidenta

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Sáenz Peña será sede del XXVI Encuentro Nacional de Poesía

13:37
Llevará el nombre de “Lipi” Martel de Peche

Desfile de escritores y poetas de la ciudad encabezados por Lipi Peche.09:39 Amigos de las Letras y las Artes extiende la invitación a la nueva edición del Encuentro Nacional de Poesía y II Encuentro Nacional de Arte. Se contará además con la presencias de escritores de otras provincias como Tucumán, Santa Fe, y Santiago del Estero, entre otras. Serán tres días de intensa actividad cultural donde también habrá presentaciones de libros de distintos escritores de la provincia.

“Queremos echar raíces y florecer en todas partes, en todos los idiomas, haciéndoles partícipes del joven caudal de un río poderoso de arte y poesía, conmoviéndolos hasta llegar a este nuevo encuentro”, señala la invitación que Amigos de las Letras y las Artes preparó para lo que será la nueva edición del Encuentro Nacional de Poesía y II Encuentro Nacional de Arte.
Alicia Balda, presidenta de Alea informó que este año el encuentro llevará el nombre de las integrantes de Alea y muy querida artista Lipi Peche.

El acto de apertura de este encuentro se llevará a cabo el día 30 de julio a las 17 en el Busto en Homenaje a Alfonsina Storni ubicado en la plaza San Martín de esta ciudad. Luego, previa autorización por parte de las autoridades municipales, se concretará un pasacalles encabezado por Alea y otras instituciones del medio relacionado a la cultura desde calle 10 y 7 hasta la Sala de Teatro Septiembre en un desfile de lábaros azules y voces amanecidas de belleza cantando la marcha de Alea.

Serán tres días de intensa actividad cultural donde también habrá presentaciones de libros de distintos escritores de la provincia. Se contará además con la presencias de escritores de otras provincias como Tucumán, Santa Fe, Santiago del Estero que ya comprometieron su presencia en esta nueva edición del encuentro de Poetas. Como todos los años los poetas serán recibidos en Casa de Cultura con un desayuno donde además

Fuente: D CHaco
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Concurso de Ensayos y Memorias sobre impacto de la dictadura

19:45
En el Chaco

El Instituto de Cultura de la Provincia del Chaco y la Comisión Provincial por la Memoria lanzaron el Concurso Bienal Por la Memoria Regional. La Dictadura 1976-1983 en el Chaco de ensayos, investigaciones, memorias, cuya inscripción estará abierta hasta el 29 de octubre.

El certamen fue instituido por la Ley Nº 6154, aprobada por la Cámara de Diputados del Chaco, como Concurso Bienal 2010-2012, y tiene por objeto la producción de material escrito para el abordaje de la temática en Derechos Humanos en el Sistema Educativo Provincial.

En esta primera convocatoria, el certamen premiará obras de los siguientes géneros: a) Ensayo; b) Investigaciones, y c) Memorias.

El trabajo que obtenga el primer premio en cada género recibirá cinco mil pesos ($5.000), más la publicación del material en una única compilación escrita, en suficiente número para ser distribuida en los establecimientos educativos, bibliotecas escolares, públicas y populares del Chaco.

Los autores premiados cederán en exclusiva los derechos de edición al Instituto de Cultura.
Los trabajos seleccionados en segundo y tercer lugar, recibirán un Diploma de reconocimiento, reservándose el Instituto de Cultura y la Comisión Provincial por la Memoria los derechos de publicación de los mismos, de acuerdo a las disponibilidades presupuestarias.

El plazo de entrega de trabajos para el Concurso es hasta el 29 de octubre de 2010. Las obras se presentarán en la Dirección Letras del Instituto de Cultura del Chaco, Mitre 171, 1° Piso, hasta las 20 horas de la fecha indicada. En caso de que la documentación sea enviada por correo certificado, se considerará la fecha y hora del matasellos.

Podrán concursar personas mayores de dieciocho (18) años, oriundas del Chaco o radicadas en la provincia por no menos de cinco (5) años inmediatos anteriores. Los trabajos podrán ser de elaboración individual o co¬lectiva. Cada autor/es podrá/n participar con un solo trabajo. No podrán participar del concurso quienes desempeñen tareas en el Instituto de Cultura o en el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología del Chaco.

El jurado estará integrado por 3 miembros especialistas designados por el Instituto de Cultura del Chaco, en acuerdo con la Comisión Provincial de la Memoria. El lunes 13 de diciembre el jurado dará a conocer el resultado del Concurso. La entrega de premios será formalizada la primera semana de marzo de 2011.

La segunda convocatoria (prevista para el 2012) abarcará el género audiovisual, y para el mismo, el Instituto de Cultura del Chaco elaborará y aprobará las bases.

DE LAS OBRAS
Los trabajos deberán desarrollar reflexivamente sobre cualquiera de los variados impactos sociales, políticos, económicos y/o sociológicos acaecidos en el Chaco durante la Dictadura 1976-1983.

Las obras deberán ser originales, inéditas y no premiadas o pendientes de resolución en algún otro certamen, tampoco podrán tener comprometidos con terceros los derechos de edición de las mismas. Los trabajos seleccionados en primer lugar, serán publicados en una única compilación, en número suficiente para ser distribuido en los establecimientos educativos, bibliotecas escolares, públicas y populares del Chaco, en el primer trimestre del año siguiente al del Concurso.

El autor o autores de las obras garantizarán su autoría y originalidad, así como que no es copia ni modificación de ninguna obra ajena y que no corresponde a ningún autor fallecido.

Los trabajos no serán devueltos. Los originales de las obras serán destruidos con posterioridad a la publicación del fallo del jurado, sin que sobre esta resolución corresponda reclamo alguno.

Las obras ganadoras quedarán en poder de la comisión organizadora que dispondrá de la misma para su publicación y difusión. Las obras que no cumplan alguno de los requisitos estipulados en las Bases no serán aceptadas y serán devueltas antes de la emisión del fallo del jurado.

PRESENTACIÓN DE LOS TRABAJOS

Los ensayos, investigaciones o memorias deberán presentarse escritos en hojas tamaño A4, numeradas, letra Times New Roman, tamaño 12, impresas a una sola faz, con margen izquierdo de 3 centímetros, anilladas o encarpetadas por triplicado. En la portada de cada copia figurará el título y el seudónimo. Junto con la presentación en papel se incluirá en el sobre la versión digitalizada en CD (programa Microsoft Word 97), en cuya etiqueta constará el título de la obra y el seudónimo del autor.

La extensión del documento deberá ser de un mínimo de 10 y un máximo de 25 páginas. Los participantes deberán entregar 3 copias impresas y una versión electrónica del texto (formato CD), todas éstas firmadas con seudónimo y acompañadas de un resumen de 10 líneas.

ENTREGA DE LOS TRABAJOS

Primer sobre
Dentro de un primer sobre serán colocados los tres ejemplares de la obra y CD con el archivo digital. Cada ejemplar de la obra y CD deberán ser etiquetados con el título de la obra y el seudónimo.

En el exterior del sobre se transcribirá lo siguiente: Concurso Bienal “Por la Memoria Regional. La Dictadura 1976-1983 en el Chaco. Convocatoria 2010”. El sobre deberá enviarse cerrado y sin identificación del remitente a la Dirección Letras del Instituto de Cultura, Mitre 171, CP 3500, Resistencia, Chaco.

Segundo sobre
Dentro del primer sobre se colocará el segundo sobre con la siguiente información: en la parte exterior título de la obra y seudónimo. En el interior: el/los autores/autoras deberá/n consignar sus datos: nombre y apellido, documento de identidad, domicilio, teléfono, seudónimo y título de la obra.

Observaciones
La participación en el certamen implica la aceptación plena de las Bases y Condiciones del Concurso. El jurado resolverá sobre cualquier cuestión no contemplada en el presente reglamento. Los concursantes serán los únicos responsables de que la participación de la obra no vulnere los derechos de terceras personas y por tanto los organizadores quedan liberados de cualquier responsabilidad referente a este tema.

Fuente: Datachaco

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La mirada

16:55
Sola, sola se ha, quedado sola y sin caricias
Y nada, nada le queda
no posee esperanzas
sólo tiene su vestido azul.

Ya nada le queda
ni las hermosas lágrimas, esas perdidas en las calles
esas que llenaron de polvo sus ojos
¿entonces adonde caminar?
¿con qué amor perdido sueñas?
El maldito silencio te ha evitado
ya no juntes instantáneas
que están perdidas, y todos lo saben.

Y cuando sonríes desprolija, sueñas.
Cuando el te amaba.
y cuando abrasas el viento, recuerdas
y la luna celosa te observaba besar.
Y cuando lloras mirando a la nada
seguro la niña de tus ojos dibuja su espalda alejándose.
Y cuando gritas ¡no te vayas!
tú no piensas el se fue hace tiempo.

No llores más pequeña del vestido azul
que si no olvidas secaran tus ojos susceptibles
y no camines al norte él no está, es un pasaje a ningún lado.
Afírmate, descansa que la vida terminará
y que el nunca volverá
y si el vuelve tu nunca lo sabrás
porque tu vida es la que se va.

Ernesto Luque



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